La Masonería Femenina

04.07.2013 00:00

Nuestro mundo ha experimentado grandes progresos, aunque muchos de ellos se han materializado de manera desigual en diferentes aspectos. Uno de los grandes adelantos sociales y de valores lo representa la teórica conquista por parte de la mujer de la igualdad de derechos cívicos y de oportunidades con los hombres, con todavía numerosas y excepciones por ahora. No siempre fue así. La mujer era tanto o más importante que el hombre en los cultos y creencias antiguos. Esta importancia también adquirió significado en la vida social y comunitaria, hasta llegar a las diversas formas de matriarcado.

 

La mujer constituye el 50% de la humanidad. En el mundo profano, a medida que la organización del tejido social ha evolucionado, la mujer ha ido ocupando cada vez mayores y mejores espacios, como partícipe y protagonista de la actividad económica, política, social y cultural de su comunidad, de su nación y del mundo. Por el contrario, en lo esotérico, sobre todo desde la época del Renacimiento, se ha visto limitada para ejercer e incrementar su potencial físico, mental y espiritual, hecho lamentable desde siempre, pero particularmente inadmisible en nuestro tiempo, justo en un momento en donde el ser humano, ante el materialismo y la descomposición de las tradiciones y estructuras filosóficas y morales, busca desesperadamente refugio en toda aquella institución o doctrina que se abra sus puertas, que le muestre aunque sea a lo lejos, una pequeña señal de luz y de esperanza trascendental.


A pesar de que la masonería femenina nació casi al mismo tiempo que la masculina, ha sido, sin embargo, víctima de un gran silencio de los dedicados a estudiar estos asuntos, sea esto posiblemente causado por desconocimiento del tema o por considerarlo un tabú que al develarse podría trastocar principios fundamentales de la organización, como el de Igualdad, arista indiscutible del triángulo democrático liberal. Este oscurantismo, la Ignorancia y la Intolerancia, han provocado una gran laguna en los estudios masónicos, que hasta ahora no se ha querido, ni se ha sido capaz de llenar. Hasta la fecha no se ha dado una justificación real y convincente al no reconocimiento formal de la mujer como elemento activo dentro de la Francmasonería. La principal causa de esto es un profundo desconocimiento del tema. La ausencia, entre otras cosas, de estudios históricos sobre la masonería femenina en México, ha impedido a los masones y masonas conocer y lo que es más, comprender, la realidad del trabajo que las mujeres progresistas de nuestro país han llevado a cabo en el ámbito masónico.

 
La ignorancia siempre engendra monstruos. En ciertos casos, es triste ver que en su error y podría decir, en su ingenuidad, algunos masones llegan a extremos tales como al desprecio, y adoptando una actitud que podríamos llamar "masónica-machista", consideran el tema de la masonería y la mujer cuando mucho, como un tema de café, pero en ningún caso digno de ser llevado una a reflexión y discusión profunda.

 

V:.H:. Carolina González Montañez,

Ex Gran Maestra

Gran Logia Michoacana "Tharatzkua"